Viví prácticamente toda mi vida en Santiago y estaba acostumbrado al ritmo de vida que llevan las personas allá, pero este año, por motivos de estudio me vine a vivir a Viña del Mar y el cambio realmente se notó.
Siempre pense que el ritmo de vida santiaguino era demasiado rápido pero no me había dado cuenta de eso hasta que me vine para acá. Al comienzo una de cosas que más me llamaron la atención fue que la gente en general camina relajada, como sin apuro. Todo lo contrario que pasa en Santiago, en Santiago casi miran raro al que camina lento.
El no tener metro fue lo que más me cargó del cambio. A pesar de que el Metro ahora sea pesimo por la cumpa del transantiago ya que muchas personas que lo usan, era mi sistema de transporte público preferido, de hecho, practicamente nunca usaba las micros. Aquí sólo hay micros chicas que igual que en Santiago, antes del Transantiago, hacen carreras para tomar más pasajeros o simplemente paran en casi todos los paraderos esperando por si alguien se sube.
Otra de las cosas que noté en el cambio fue el no tener las mismas noticias que en Santiago, al principio me caragaba la idea de sólo tener media hora de las noticias que antes veia y después tener media hora de noticias locales con un conductor que nadie conoce más que los que viven aquí, pero después de un tiempo me comenzó a gustar y noté la importancia de que existan noticias locales, ya que de otra forma sería mucho más complicado saber las cosas que pasan en la Región. Este cambio de opinión lo tuve gracias al paro de las universidades de la Región, ya que si no fuera por la noticias regionales nadie se hubiese enterado, ya que en Santiago no es noticia que nosotros estuvieramos en paro o que hubiesen cortado tal calle, etc…
Uno de los cambios más agradables que después de un tiempo se valora es no tener tantos tacos y no demorarse tanto en ir de un lugar a otro. Es mucho más factible caminar a los diferentes lugares, ya que nada esta demasiado lejos y el que todos vivan más relajados termina contagiando el ritmo, cosa que pienso es más sano, ya que en santiago el ritmo de vida es de locos, aún que debo reconocer que me gusta.
A pesar de todos los grandes cambios que significa salir de Santiago hacia alguna región me gustó al cambio. Estoy feliz aquí =)