Yo creo que a estar alturas todos conocen a un tal Nazar que hace donaciones millonarias de su bolsillo a la Teletón…
Este año se rajo con nada más y nada menos que 250 millones! Esto lo dono porque calculo que unos 25.000.000 de personas estaban viendo la teleton, y dió 10 pesos por cada uno de ellos… Wow! Realmente Impresionante! No dió la plata a nombre de ninguna empresa, la dio como cualquier otro Chileno… Eso es un tapa boca para todas las empresas nacionales que llenan la TV de publicidad y exigen que la gente compre sus productos para donar lo mismo que esta persona, o incluso menos…
Su historía es tan impresionante como su donación… Partió a E.E.U.U con 300 dolares en los bolsillos en 1971 y empezo lavando platos en un restaurant… De ahí creo su empresa Lexitón que se dedica a crear cursos de Ingles para los latinos que viven en el país del Norte…
Aqui les dejo una entrevista que salió publicada en Las Últimas Noticias el año pasado después de haber donado cerca de 70 millones de pesos, suma que triplico este año…
A los 17 años abrió una tienda en Santiago que se especializó en la venta de “papel confort”, a los 24 partió a Miami con 300 dólares y lavaba platos. Tres décadas después vive en Beverly Hills, posee una empresa que vende el más exitoso curso de inglés para latinos y es uno de los principales avisadores de la TV hispana en EE.UU.
José Luis Nazar Irarrázabal saca de su bolsillo un dólar y muestra la firma de la te-sorera de Estados Unidos impresa en el billete: Rosario Marín. “Ella trabajó para mí”, dice Nazar, y en su hablar pausado no hay una pizca de vanidad. La inmigrante latina que estuvo más encumbrada en el gobierno de George W. Bush conoce sobradamente a este chi-leno que alguna vez le confió el cargo de secretaria general de su empresa, Lexicon, un negocio que vende cursos de inglés y uno de los principales avisadores de la TV hispana de Estados Unidos.
El nombre de Nazar (56) no le decía nada a los chilenos hasta que el año pasado subió al escenario de la Teletón en el Estadio Nacional y se “rajó” con 80 mil dólares, uno por cada asistente al espectáculo final de la cruzada. La semana pasada no sólo repitió la gracia, sino que aumentó el monto: “Como el dólar se devaluó, voy a agregar uno por cada policía, bombero y periodista que esté en el estadio”. En total, 110 mil dólares, equivalentes a poco más de 70 millones de pesos.
Nazar dice que quería resaltar esa noche que no entregaba el dinero a nombre de su empresa: “Las compañías entregan un 30 % de la recaudación y yo quería decir que mi aporte era parte del 70 % que pone la gente. Quería dar un dólar por cada persona para ayudar a que ellos contribuyeran, porque la Teletón es del pueblo, no de las compañías”. Pero “con ese tira y afloja del micrófono, se me olvidó lo que quería decir”, confiesa.
Se casó primero con una cubana con la que no tuvo hijos y reincidió con una norteamericana que le dio dos pequeños. Ahora está soltero y le sorprende que acá todavía estemos discutiendo una ley de divorcio. Cuenta que llegó a los 24 años a Estados Unidos, que trabajó lavando platos mientras estudiaba el idioma para conseguir visa y que en esos días vivía con el temor a que lo deportaran. De esa experiencia, dice, rescató ideas para crear su exitoso curso de inglés para latinos.
-¿Cómo fue que entró al mundo de los negocios?
-En la escuela mi mamá me daba una marraqueta con palta para la colación. Un día un compañero me compró la mitad y al otro día llegó con otro cliente. Le dije a mi mamá que quería más, que me quedaba con hambre, porque no podía ce-rrarle la puerta al negocio. Me dio una marraqueta entera y los clientes seguían llegando. Me mandaba dos marraquetas, que eran ocho piezas, hasta que fue a una reunión de apoderados. Una señora le dijo “usted debe estar tan orgullosa de su hijo, porque le ayuda con esas marra-quetas que vende”. Con una botella de vino me pegó cuando llegó a la casa, ¡toing!, y se acabó el negocio.
-¿Y con qué siguió después?
-Puse un casino…
-¿…?
-En la escuela todos jugaban a las bolitas y con una caja de zapatos fabriqué un casino. Tenía varios hoyitos. El que le achuntaba se llevaba una bolita y si no la bolita quedaba para mí. Pero la profesora me quitó el casino.
-Algo similar le ocurrió a muchos empresarios en esos años.
-Claro, me expropiaron. A mí me botaban de todas las escuelas, pasé como por diez.
-Pero su primer negocio en serio lo abrió apenas salió del colegio.
-Lo abrí el año ’66, con Frei Montalva. Tenía 17 años. Para abrir la cuenta corriente tuve que ir con mi mamá para que firmara por mí.
-¿Fue un regalo de sus padres?
-No, no fue un regalo de ellos. Yo no tenía nada, compraba todo al crédito con la esperanza de que iba a venderlo. La plata la había juntado de la mesada, eran unos 300 dólares y eso no era más que un mes de arriendo. Estaba en Mac Iver 432. El local era una puerta, el pasillo de una casa vieja.
-¿Y qué vendía?
-Mi caballito de batalla era el papel confort. ¿Todavía se llama papel confort?
-Así le dicen.
-Trabajando el negocio me di cuenta de que era dificil encontrarlo. Entonces salía en autos prestados a las poblaciones, buscando todo el papel que había en los almacenes y los llevaba a la tienda, que estaba en el centro, donde no había. En Puente Alto encontré mucho porque estaba la papelera y a los empleados les regalaban el papel, claro que sin forro, y yo lo tenía que vender así. Ya tenía establecido dónde comprar, entonces mi negocio ya no sólo podía ofrecer existencia sino también precio y empecé a crecer. Con Allende se acabó el papel.
-En esa época tuvo problemas con la Dirinco.
-Yo no me fui a Estados Unidos por problemas con la Dirinco, como publicaron una vez. Me fui porque no había existencia (de productos) y así no podía trabajar. Lo de la Dirinco fue un incidente, porque ellos decían que yo estaba acumulando papel y yo argumentaba que ese no era un artículo de primera necesidad. Entonces fui yo el que dije “está bueno ya”.
-¿Y ahí decidió partir?
-Vendí la tienda el 71. Se cayó la moneda y mil escudos eran como un millón de pesos. Me pagaron no sé cuántos trillones de pesos que me alcanzaron para el pasaje, ropa y los 300 dólares con que uno estaba autorizado para salir, porque querían parar la fuga de divisas.
Nazar llegó a Miami el 23 de agosto de 1971, el día de su cumpleaños. Se fue solo, pero el resto de su familia también dejó el país después. “Tenían el mismo problema. Somos siete hermanos. Unos se fueron a Venezuela, a España, Australia… no quedó nadie”.
-¿Y cuál era su plan para instalarse en Estados Unidos?
-En Miami me instalé en la Aso-ciación Cristiana de Jóvenes, YMCA (entona el clásico de Village People), porque era lo más barato. Pero no es como la de aquí, que es como de jóvenes hasta medio pechoños. Allá había un negro gigante, gordo, que me esperaba a la salida en calzonci-llos. Casi me violaron. Cuando llegué a Miami la YMCA ya estaba cerrada. Me instalé en un parque a esperar que abrieran y empecé a juntar cocos de unas palmeras. Es que tenía que pensar en comer y no tenía trabajo. Como a la 01.30 llegó la policía a sacar a todos los vagos. Me llevaron a mí y yo les decía si me podía llevar los cocos. Al día siguiente encontré trabajo.
-¿Cómo fue ese primer empleo en Miami?
-Era lavando platos en un restorán. Y era todo en español, porque yo no hablaba inglés. Me pagaban en efectivo al final del día, 20 dólares.
-Ganando eso se veía bien lejana la posibilidad de tener un negocio propio.
-Mi política siempre ha sido hacer las cosas bien. Nunca me ha interesado sumar, sino hacer las cosas bien con la esperanza de que las piezas caigan en su lugar. Todo lo que tenía que sufrir como empresario ya lo había sufrido en Chile. Me crié con Alessandri, cuando todo era carísimo. Con Frei no cambió mucho la cosa y después lo poco que había se cayó. Empezando, yo era de izquierda. Era un joven que pensaba que esas ideas eran lo mejor para el país, pero el primero que se jodió fui yo.
-¿Votó por Allende?
-No alcance a votar, pero lo habría hecho por Allende. En ese tiempo era socialista con ideas liberales
-Y ahora es liberal no más.
-Mi cambio fue un proceso en el que me di cuenta de que ese no es un sistema que ayude al individuo a desarrollarse. Pero no fue de un día para otro.
-Pero con lo de la Teletón queda claro que usted es un empresario dispuesto a compartir
-Yo no tengo mucha simpatía por la gente que no trabaja, pero aquellos que están totalmente imposibilitados, porque no tienen educación, porque no tienen autonomía, ciegos, sordos, mudos, lisiados… Tengo una persona ciega trabajando en Estados Unidos. Es vendedor, gana premios y viaja. Es el mejor vendedor y uno más del grupo.
“El inglés de la calle”
Sentado en una sala de estar del décimo piso del Ritz Carlton, donde está alojado, Nazar reconoce que su aporte a la Teletón fue también un gesto de reconciliación con su país. “Me fui muy enojado con Chile y me fui dando cuenta allá que ser chileno es bueno. Los chilenos tienen una ventaja fuera del país, porque son más educados con respecto a personas de otros países. El problema es que no hablan inglés.
-¿Y cómo se las arregló finalmente con el inglés?
-Tuve un montón de trabajos y de todos me echaron. A los jefes no les gustaba que yo, mientras lavaba los platos, pusiera el libro de inglés sobre el estante. Envolvía el libro en un plástico para no mojarlo. Les explicaba la ventaja de promover el estudio dentro del personal, porque así iban a estar más contentos. Y mi producción de platos era igual a la de los otros. Yo tenía que estudiar inglés para conseguir la visa. Estuve tres años estudiando desde las 08.00 hasta las 14.00 y si no asistía al curso me quitaban la visa altiro.
-¿Qué incorporó a su curso “Inglés sin barreras” para que fuera más exitoso que los que se hacían hasta entonces?
-Todas las cosas que me pasaron a mí. Ese fue el éxito. Lo que mi curso evita es la gramática. Se pierde mucho tiempo en eso, porque cuando los estudiantes dominan el verbo to be ya están agotados. La gente necesita aprender el inglés que se habla en la calle, el de la vida real. Ellos quieren saber cómo ir de compras. Al principio trabajaba como perro. Andaba vendiendo cursos de inglés y enciclopedias con chaqueta y corbata.
-¿Cuándo logró que se convirtiera en un buen negocio?
-El curso “Inglés sin barreras” lo cree en 1987, pero el verdadero crecimiento fue en el ’88. Cuando compré la empresa yo ganaba 400 dólares a la semana, di 300 de pie y el resto de los 20 mil los fui pagando de a poco. Y cuando fue mía pude hacer lo que se me antojaba. Lo primero fue mandar maestros que les preguntaban a los clientes qué necesitaban y los cursos eran lo que ellos querían.
-¿El aporte a Teletón es de su empresa o personal?
-Mío. Quería recalcar que la gente es la que más entrega y son las compañías las que reciben más exposición, cuando sólo entregan un tercio.
-Pero su aporte parece excesivo…
-Noooo, si era un dólar por persona… No podía dar menos. Y como el dólar ha bajado, tenía que levantarlo, por que si no, no se alcanzaba la meta.
-¿Ayuda a otras instituciones?
-En Chile sólo a la Teletón. En Estados Unidos a varias, entre ellas el Departamento de Extensión de la Universidad de California, que tiene proyectos culturales que el Estado no financia.
-¿Y no le han dolido en realidad estas dos donaciones a la Teletón?
-No. Y no eran platas que hubiesen estado destinadas. Estaba en la posición de hacerlo y lo hice. Siempre quise hacer una empresa que fuera un orgullo para los latinos. Lexicon está a la entrada de Beverly Hills. Ahí vivo yo. Siempre he vivido en mi trabajo.
-¿Y le da empleo a chilenos?
-Para la Teletón del 2002, en el aeropuerto se escuchó por altavoz “señor José Nazar, preséntese en informaciones”. Un montón de guardias me rodearon y sacaron una radio. Me dijeron que alguien quería hablarme. Era el coronel Ricardo Letelier, que había trabajado conmigo vendiendo cursos de inglés.
-¿Viaja seguido a Chile?
-Una vez al año, por lo menos. Y viajo con mis dos hijos para mostrarles la patria del papá, porque en Estados Unidos se piensa que vivimos en rucas. Ahora me contaron que acá se iba a aprobar una ley de divorcio. Me sorprendió saber que todavía están con ese problema. Hace 50 años mi mamá no se pudo divorciar y se tuvo que anular.
-Una Irarrázaval separándose de un “turco”.
-Lo más rápido posible. Ja, ja, ja.