Caminando la vida

Venía caminando tranquilamente cuando de repente alguien se para al lado, no dejaba de mirarme, me asustó, no sé qué quería, no me decía nada. Consiguió mi atención y ahora era yo quien no le sacaba la vista de encima. De pronto comenzó a hablarme, me dijo: qué weá te pasa? Sintiéndome atacado respondí: nada po. Su tono desafiante bajó la intensidad y sentí que hasta me comenzó a hablar con cariño. “Felipe, conozco todo de tí y algo que no quieres ver te pasa.” Baje la mirada, quizás un segundo o una hora, porque el tiempo parecía no pasar, cuando la volví a levantar estaba solo y caminando nuevamente por calles que tantas veces pise. En aquel instante todo pareció irreal y lo dejé pasar sin lograr explicar qué había sido eso.

Después de unas horas al fin creí entender, he ido dejando vida, mi vida, en muchos lugares, uno de esos lugares era el que atravesé ese frío día que decidí caminar de vuelta a la casa, me encontré cara a cara con parte de mi vida, sin provocación me increpó y cuestionó la vida que actualmente tengo, con un aire de superioridad insoportable…

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