Cambios

Por lo general existe una cierta resistencia a aceptar que algunas veces la forma de pensar cambia con el paso de los años, sobre todo cuando aún se es joven. Yo no tengo miedo a aceptarlo, incluso estoy orgulloso de haber cambiado. El pasó de los años no ha sido en vano en mi forma de pensar, me di cuenta de cosas que no antes no veía, y entendí otras que antes no hacía.

Vivía en una burbuja, de la que sin quererlo he ido saliendo… Y está bien, me gusta lo que soy ahora. De hecho me gusta tanto que me gustaría tatuar algo en mi cuerpo que me recuerde siempre lo que soy ahora. No quiero que el pasó de los años me haga olvidar lo que pienso hoy. Mi gran problema es qué escribirme, y dónde. En general no me gustan los tatuajes pero quiero algo que me quede para siempre. Seguiré en mi búsqueda.

Una de las cosas que más me gusta de como soy, es que no me rijo por nada ni nadie. Siempre tengo una opinión independiente, no soy de ningún partido político, ni de ningún lado. Me siento muy identificado con “No necesitamos banderas” de “Los Prisioneros”.

Los 24

Aún me faltan un par de meses para cumplir 24 años, pero ya los siento cerca. Una cercanía que desearía no llegara, al menos aún. Todos los que tengan más de 24 seguramente me dirán que no es nada, pero yo no lo siento así. Los 24 están muy cerca de los 25, y los 25 ya son mucho. Lo veo como una edad que marca entre el joven inmaduro y el maduro. Que tontera ¿verdad? Lo sé, pero por el momento no puedo cambiar esa visión.

En realidad no es que me preocupe demasiado la edad, pero cada cumpleaños me hace pensar en que ha sido mi vida, y lo que ha cambiado con el paso de cada año.

Este año, en ese pensamiento, me he dado cuenta de algo que no me gustó. No estoy orgulloso de mi vida. No estoy orgulloso de como he enfrentado las cosas que me han tocado vivir, ni como he salido de ellas. Es un sentimiento poderoso, en el que pienso cada noche y no me deja dormir. Creo que he tomado malas decisiones por años, casi desde que salí del colegio. En situaciones como estas, normalmente se encuentra el consuelo en la inmadurez, esa palabra justifica todas las tonteras que hayamos hecho, pero hoy, esa no es una respuesta que me calme. Necesito enmendar el camino, hacer algo que cambie mi vida.

El gran problema es que no sé qué. Me siento perdido, tal como hace un par de años. Parece que no he madurado tanto, o quizás en el fondo de mi corazón si sé lo que quiero, pero lamentablemente ese sentimiento tan guardado y reprimido que tengo no es compatible con la sociedad y el mundo en que vivimos. Al parecer aún no he logrado adaptar a mi corazón e interior a lo que se debe hacer…

La Misa

Misa

Hace muuuucho tiempo que no voy a misa, en realidad no, porque hoy tuve el agrado desagrado de ir nuevamente… Después de todo no fue tan malo. Me hizo recordar cosas que había olvidado y escribir por primera vez en el año en este blog.

Lo primero que llamó mi atención fue la gran cantidad de gente mayor, practicamente no habían jovenes o niños. Claro, excepciones siempre hay, pero en su mayoria eran personas de edad y mujeres. ¿Por qué será? ¿Los hombres somos menos creyentes? La verdad no sé como sea estadisticamente el tema, pero en mi experiencia por lo general las mujeres son las que más creen, o al menos las que más lo expresan.

Lo segundo que se robo mi atención no vino inmediatamentea mi cabeza, sino ya transcurrido un tiempo. Dentro de la misa, en un momento el cura hizo las tipicas peticiones, y dentro de ellas se pidio por el respeto a los pueblo originarios. Já! ¿Y dondé esta esa gente en el día a día? ¿Cuantos de ellos se acuerdan de lo que esta pasando en Isla de Pascua, o incluso de lo que pasó con los Mapuches?. Al parecer no lo hacen, no es bueno generalizar, pero dentro de la sociedad en que vivimos practicamente nadie habla del tema. Obvio, el robo a la casa del hijo del empresario Juanito Perez es más importante ¿verdad?

De pronto llego el momento donde se pide plata. Fueron muchos los que donaron, y bastante más que unas monedas de 100 pesos. Los billetes eran algo común, y raro era ver al que diera monedas. Realmente desconozco que se hace con esa plata, quiero pensar que es para ayudar a los que necesitan en vez de construir y hacer más linda y ostentoda de lo que ya es la iglesia… ¿Qué hay de malo en ayudar? Nada! el problema es que muchas veces en el día nos topamos con gente que lo necesita y nos hacemos los ciegos y sordos. ¿Qué cuesta darle unas monedas a esa persona que tan esforzadamente se para en los semaforos a limpiar el parabrisas o hacer malabares? El problema es que a muchos en realidad les molesta ver la pobreza, y prefieren dar su plata en la iglesia. Ojalá la gente fuera generosa siempre…

Lo otro, y creo que más me impresiono, fue lo “adoctrinada” que esta la gente, todos se paran al mismo tiempo, todos se sientan al mismo tiempo, todos rezan juntos, etc… Parece un regimiento. Alguno de ellos ¿pondrá realmente atención a lo que repite? ¿Cuestionará algo de lo que pasa en la misa? Si sucede, no lo parece. Todos lo hacen inmediatamente simplemente porque es asi.

Dentro de las oraciones, la que más me llama la atención es “El Credo”. Uff, ¿realmente creen todo eso? Yo también la recitaba de memoria cuando era más chico, pero no sé si en algún momento creí todo eso…

Ah, y casi lo olvidaba. La Paz… Es un gesto lindo, desear la paz a quien no se conoce es un gesto que ojalá como varias otras cosas que predican se repitiera durante el resto del día y se hicieran propias. Pero la mayoría cuando sale de aquel lugar, lo olvida y pasa por encima del que pueda.

En fin… Esa fue parte de mi experiencia después de años en una iglesia y una misa. Espero no repetirlo en varios años más porque me desagradó demasiado. Sigo siendo agnostico, y más que antes.